Aliciente. Durante muchos años el trofeo de velocidad, organizado por este club, fue el principal aliciente deportivo de las fiestas de la localidad albaceteña de Almansa.
 
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Cada año, por estas fechas de mayo en las que Almansa celebra sus Fiestas Mayores, el programa oficial de festejos procura ofrecer a los almanseños los mejores alicientes festivos y lúdicos para disfrute de la población y de los muchísimos visitantes que en tales días aprovechan para acercarse hasta la ciudad.

Dentro de ese programa, y en su apartado deportivo, el Trofeo de Velocidad Fiestas Mayores de motociclismo fue sin duda el espectáculo deportivo de más entidad que caracterizó a las fiestas almanseñas, y que reunía a miles de espectadores para presenciar unas carreras en las que participaron los mejores especialistas del motociclismo español de aquellas épocas. Uno de los directivos del Moto Club Almansa, por aquellas fechas, (presidente durante los años 1974-1978), el periodista almanseño Juan Luis Hernández, ha relatado a La Verdad algunas de las experiencias, anécdotas y otras informaciones que se desarrollaron en torno al Motoclub durante las Fiestas Mayores. Eran los tiempos de las carreras de velocidad en circuitos urbanos, en cuyo calendario Almansa terminó por hacerse un importante hueco y convertir su carrera en una de las más tradicionales de cuantas se celebraban en España durante más de treinta años; desde los años sesenta en que se iniciaron hasta bien entrados los noventa en que fueron desapareciendo, ante la puesta en marcha de los circuitos permanentes y la evolución de las propias máquinas que cada vez era más difícil y peligroso adaptar a los trazados urbanos.

Según ha explicado Hernández, las carreras motociclistas de velocidad en Almansa comenzaron a disputarse en 1961, pues muy pocos años antes, en 1958, un grupo de aficionados había creado el Moto Club Almansa, que desde sus primeros pasos tuvo una presencia muy activa en las Fiestas Mayores: fueron años de pruebas de habilidad, desfiles de motos engalanadas y hasta de vehículos tan típicos de aquellos años como los motocarros, y otras actividades. Hernández considera que el gran objetivo de aquellos pioneros motociclistas era organizar una gran carrera de velocidad que prestigiase al colectivo recién fundado y a la propia ciudad, un objetivo que finalmente consiguieron. El 7 de mayo de 1961, con la colaboración económica de la entonces Comisión Central de Fiestas y la colaboración técnica de la Federación Levantina de Motociclismo, el Moto Club Almansa celebró su I Trofeo Motociclista Fiestas Mayores de Almansa, que se convertiría en un clásico de las pruebas nacionales de este tipo.

Temprana consolidación

La carrera, según Hernández, se afianzó muy pronto y se fue consolidando dentro de las Fiestas almanseñas como su más tradicional espectáculo deportivo. Su desarrollo a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX alcanzó una gran notoriedad y por sus distintas ediciones fueron pasando los principales pilotos españoles de toda una época, comenzando por Ángel Nieto que corrió en 1964 sobre una Ducati de 125 c.c. hasta otros campeones mundiales como Ricardo Tormo, Jorge Martínez Aspar o Champi Herreros. Junto a ellos, numerosos campeones de España y las más destacadas figuras de este deporte por esos años, estuvieron habitualmente en las parrillas de salida de la carrera almanseña, tales como Ramiro Blanco, Pedro Cegarra, José Medrano, Enrique Escuder, Benjamín Grau, Manuel Varea, Andrés Pérez Rubio, Daniel Mateos, Julián Miralles, por citar algunos de los más representativos entre otros muchos.

Hernández recuerda que en los años noventa, las carreras que habían comenzado en pleno centro de la ciudad se fueron desplazando hacia sus afueras y trasladándose al polígono industrial en el que tendrían su desarrollo las últimas ediciones ante la imposibilidad de mantener bajo un mínimo de seguridad estas competiciones en la provisionalidad de los circuitos urbanos. «Fue el final de estas carreras tan identificadas con las propias fiestas almanseñas, pero para entonces ya el Moto Club tenía una madurez y una solidez que le permitió volcarse en otras muchas disciplinas motociclistas que han estado también presentes en la historia de este club», añade Hernández. Fue el caso del motocross, el trial, las concentraciones y tantas otras actividades que hacen que el «Moto Club Almansa, pese a cumplir cincuenta años, siga siendo joven como joven es la pasión por el motociclismo», indica Hernández.

Otro de los logros de esta historia es la promoción y el apoyo a los pilotos motociclistas almanseños a lo largo de estos años. Un objetivo también cumplido con notorios deportistas locales que triunfaron y llevaron el nombre de Almansa a todo los rincones de España e incluso en algunos casos fuera de nuestras fronteras. Como Andrés Sánchez Marín, que comenzó a correr en las calles de Almansa en 1976 y terminó pisando el podium de todo un mundial en 1987, además de ganar tres años el título nacional de 125 c.c.

«Ahora, en este mayo de 2008, ya no habrá carreras por las calles de una Almansa en fiestas, la imagen quedará solo para el recuerdo, pero un recuerdo muy especial cuando el Moto Club almanseño celebre sus 50 años de vida, con unas conmemoraciones que se desarrollarán todo el año y que se abrirán con una exposición antológica de las cinco décadas vividas que se inaugurará el nueve de mayo en la Casa de Cultura», explica con gran emoción Juan Luis Hernández.
 
Noticia publicada en el Periódico La Verdad